JOVENES CON UN MISMO SENTIR, PASIONISTAS

Juan Carlos Cardozo en la Misión de Yurimaguas, aquel año de Misinero andante con los jóvenes.
El ronroneo del bote misioneros Buena Noticia se acerca a uno de los poblados en el rio Huallaga. En la orilla del río, sentados, los jóvenes esperan la llegada de los misioneros, risueños y entusiastas. Una de las jóvenes, Helena(17), hunde sus mejillas tratando de sacar una sonrisa en medio de sus pesares, sus padres no han estado de acuerdo en que vaya a “ese encuentro de jóvenes” pero ella se ha propuesto ir a pesar de todo y ha logrado arrancarle un sí a sus padres, aunque sabe que ellos no comparten con ella sus ocurrencias. Otros jóvenes por el contrario han venido con sus padres hasta la orilla, incluso uno de los padres de familia irá al encuentro de jóvenes con su hijo, pues se siente también joven y quiere compartir a toda costa este encuentro juvenil.

Al fondo, apoyado en un árbol, está de pie otro joven, Andrés (16), cruza sus morenas manos tostadas por el sol, no sabe si molestar a una de las chicas o entusiasmarse por en viaje, vive solo con un tío y aún no sabe lo que le depara este encuentro juvenil. Sólo ha recibido buenas referencias de sus amigos, quienes han venido siempre sonrientes y entusiasmados de estos encuentros juveniles, es por eso que está deseoso de conocer también estos eventos. Está perdido en sus pensamientos hasta que una mano sobre su hombro le saca de su ensimismamiento, es el hermano misionero. Le anima con un apretón de mano y una mirada radiante de alegría, le cautiva la alegría y serenidad del misionero, quisiera de alguna manera ser como aquel que le habla… y responde con firme asentimiento: ¡Sí, hermano, voy al encuentro, dejaré esta carga de plátanos y regreso en un momento!

¿Qué le anima a vivir estos encuentros juveniles a este joven? Este video resume algo de esas vivencias:


Así, la jornada empieza con pie derecho, los jóvenes han respondido al llamado y se parapetan hacia el bote Buena Noticia, los niños quieren ir también, aunque sea de polizontes, pero sus madres les sujetan con suave consejo: “Tienes que ser joven para ir allá. Cuando crezcas un poco más irás”.
El ardiente sol achicharra las cabezas de los curiosos que han venido de lejos para ver lo que sucede en la orilla. Llegado la hora, los jóvenes entran al bote y se saludan con sonrisa campante y feliz. Una vez a bordo, la barca anuncia su partida. ¡Miren si falta alguien! grita el hermano de pie afuera del bote. -Nadie!- Responden a una voz todos los jóvenes dentro. Una vez completos, la embarcación parte de la orilla repleto de jóvenes, al fondo se ve amontonado los plátanos y yucas para el alimento de los días que durará la jornada. Por ahora, los jóvenes se acomodan para disfrutar del placentero viaje.

Una pequeña filmadora les enfoca e intenta arrancarles una sonrisa, algunos sonríen pero se sonrojan. No falta algún atrevido que funge una postura graciosa. De pronto, el de la cámara conversa a una de las chicas que desde hace rato se la ve charlando amenamente e incluso da consejos a los jóvenes para que se comporten. Se trata de Elsa(16) Una joven que tiene talante de líder y es dinámica entre jóvenes. Era lanzada a la hora de participar, las palabras le salían fáciles, es una brillante chica. Estudió sólo primaria por falta de apoyo económico, sus padres no organizaron su situación para sus estudios y se quedó allí, en el campo. Fue una chica de gran valor, se le pedía que colabore con la cámara y los hacía estupendamente, no le temblaba la voz ni nada parecido, por eso uno de los hermanos le puso el nombre de “la reportera” y lo hacía muy bien. La tristeza fue que al poco tiempo se fue de viaje a algún sitio, o alguien se la llevó, cosa muy común por estos lugares y nunca más se supo de ella. Pocas veces aparecen estrellas así, y si no las cuidamos se apagan en el oscuro firmamento de este mundo de todo. Aquella vez se le propuso que hablara por el micrófono con la filmadora y lo hizo muy bien. Ni corta ni perezosa, aceptó con alegría esta tarea. Era para sorprenderse vela hablar con seguridad y serenidad, no se desequilibraba al hablar, sus palabras fluían como el río. Lo grandioso de ella es que normalmente las jóvenes por estos lugares se muestran tímidas para expresarse, más aún si es por un micrófono

Así fueron aquellos días de viaje por el Huallaga llevando a los jóvenes al Encuentro Juvenil. Actualmente, la misión de Yurimaguas dirigida por los misioneros Pasionistas, requiere de personal evangelizador para ser atendida en su extensa zona. A Dios gracias, este año(2012), un joven religioso pasionista español ha decidido llegar a los rincones de esta labor. Arriesgando todo, se dedica de sol a sol, junto a un sacerdote pasionista, p. Fernando Beltrán, a visitar los pueblitos de esta parte de la Amazonía. Pero aún así, no es suficiente.

La Misión Pasionista de Yurimaguas, situados a lo largo y ancho del río Huallaga, abarca cerca de 40 poblados, algunas de estos pueblos son nativos. En esos pueblitos del río Huallaga, la gente, los jóvenes y sobre todo niños, esperan con ansia la llegada del bote mensajero, pues saben que traerá la Buena Nueva, el misionero que les alegra y da ánimo en medio de esos lugares que para el mundo… no existen.

No se sabe hasta cuándo será esta sequía misionera. La gente sólo confía en Dios, de que volverán a ver al bote mensajero que aparecerá entre las turbias aguas del río Huallaga, trayéndoles ese mensaje que con tanta sed esperan.. y sí están seguros que un día Dios les calmará esa sed para siempre. Y mientras pasa ese tiempo, están ahora, a la otra orilla, esperando tu presencia de… MISIONERO.

Nota:
La música de fondo con la que empieza el video es bailable porque está hecho para jóvenes de la Amazonía, ellos se mueven a ese ritmo. A través de esas formas se acerca también a ellos.

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