«CONVIÉRTETE Y CREE EN EL EVANGELIO (Mc 1;1,15)»

CONV_bLa parroquia Pasionista Nuestra Señora del Pilar, en el distrito de San Isidro (Lima) inició este miércoles de Ceniza su peregrinación y preparación a la Pascua. La asistencia a la misa matinal(7:00 am) fue bastante concurrida lo cual hace pensar que hay una fuerte conciencia de estos momentos que la Iglesia está viviendo, sobre todo a raíz de la renuncia del Papa. En esta Eucaristía cuaresmal y en todas las demás, oramos para que Cristo nos envíe un Papa misionero, que llegue a todas parte del mundo con la Buena Nueva, es hora de salir a reevangelizar el mundo a causa de tanta frialdad y relativismo.

Compartimos la reflexión del Miércoles de Ceniza de la pagina Católic Net
Iniciamos la Cuaresma, la cual termina el jueves santo, y después continúa con la celebración del Triduo Pascual formado por el viernes santo, el sábado santo y el Domingo de Resurrección. Son cuarenta días en que acompañamos a Jesús en el recorrido hacia su Pasión, Muerte y Resurrección.
Cuarenta es un número simbólico que nos recuerda los cuarenta días y cuarenta noches que pasó Jesús en el desierto antes de iniciar su vida pública. Así como los cuarenta días que pasó Moisés en el Sinaí, los cuarenta años del pueblo judío en busca de la tierra prometida. Y podríamos añadir las cuarenta horas desde la muerte de Jesús en la cruz hasta el amanecer del Domingo de Resurrección.

Anteriormente al imponer la ceniza se decía:
“RECUERDA QUE POLVO ERES Y EN POLVO TE CONVERTIRÁS”, palabras tomadas del Génesis (Gen 3;19), recordándonos como dice el mismo Génesis, que Dios formó al hombre del polvo de la Tierra.

Era un mensaje que nos hacía ver lo transitorio de la vida y nos obligaba a pensar lo frágiles que somos y en que no debemos dar tanta importancia a las cosas materiales de esta vida, sino reflexionar en lo fundamental, que es la preparación para la vida eterna..

Aunque desde luego, todo esto es muy importante, es necesario que dejemos de ver el Miércoles de ceniza y en general, la Cuaresma como algo negativo: arrepentimiento, muerte, regreso al pasado y verlo como un signo positivo, un renovar y recorrer junto a Jesús el camino, hasta llegar a la Pascua de Resurrección, que es el triunfo sobre la muerte, la alegría de la vida eterna.

El Concilio Vaticano II propuso cambiar el texto y la idea anterior y substituirlo por el primer mensaje de Jesús:

«CONVIÉRTETE Y CREE EN EL EVANGELIO (Mc 1;1,15)»

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