MISIONEROS POR SIEMPRE

Hay un lugar donde las aves hacen cantan con especiales melodías.
Hay un lugar donde brilla el sol de un color especial.
Hay un lugar donde los niños juegan con felices.
Hay un lugar donde las gentes son felices.
Hay un lugar donde están mis sueños y aspiraciones.
Hay un lugar donde dejaré mis últimas huellas al andar.
Hay un lugar hecho prodigio… LA MISIÓN

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Así contaban los antiguos misioneros a los jóvenes en formación hambrientos de aventuras, llenos de energía y fe. Los sentaban a su alrededor y la vela se agotaba hasta ver la luz tenue de la luna, sólo decían: “Y después qué pasó?”
Aquellos grandes misioneros contagiaban su fe y amor por las misiones a los jóvenes en formación, les entusiasmaba por la misión, les llenaba de vida con sus testimonios… Los jóvenes quedaban tan prendados de esas historias y la lágrimas les hacían entender: QUE NO HAY MAYOR FELICIDAD QUE DAR LA VIDA POR LOS DEMÁS, POR LA MISIÓN.

100 después, el fuego no se ha apagado, aún arde en los que fueron testigos de esas gestas heroicas por los ríos de la Amazonía. Cuando ellos hablan parecen hacernos oír una vez más el jadeo cansado del que llega trayendo la palabra, ellos nos miran casi ensimismados, sus grandes arrugas forman una sonrisa brillante en su rostro, sus finas pupilas parecen divisar de lejos al misionero cansado, solitario, que llega con el ocaso de la tarde a besar la mano del superior, feliz de haber entregado un día más de su vida…

canoa
Po ríos y caminos, por ciudades y gentes de todas partes, el misionero Pasionistas continúa viviendo ese entusiasmo por la MISIÓN. Ser pasionistas es apasionarse por la VIDA, dar la suya propia a cambio seguir dando. Es no recibir sino pedir a Dios tome nuestras vida a su santa voluntad. Y un día sólo diremos, como el poeta Pemán :

Me di en la alegría y en el dolor.
Me di en la salud y la enfermedad.
Me di sin tender nunca la mano para cobrar el favor.
Me di de tal suerte,
que me ha encontrado la muerte,
sin nada más que el amor.

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