¿OTRA VEZ EN LA AMAZONÍA?

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Son las seis de la tarde del día 21 de octubre en la ciudad de Yurimaguas, las emisoras locales transmite a cada momento sobre lo que viene aconteciendo en las afueras de la ciudad, tensando los nervios de cada oyente. El rostro de la poca gente que transita por la calle es preocupante. Se suelta la última noticia por los medios locales: “en este momento se produce el desalojo y hay disparos con balas, se habla de heridos y posibles muertes…” La sombras de la noche caen sobre la ciudad de Yurimaguas como queriendo tapar a cada ojo aquellas sangrientas imágenes. El Ulular de las ambulancias que llegan al hospital y un gentío que se parapeta en la puerta allí, mas los heridos y lágrimas de sus familiares convertían esa tarde en tragedia y dolor.

Así se vivió aquel día en Yurimaguas, la perla del Huallaga, la pacífica ciudad amazónica que tantas veces acoge amistosa y alegre a sus visitantes; ahora escenario de violentos enfrentamientos entre civiles y policías… Para sus habitantes parece volver como pesadilla aquellos trágicos hechos de Bagua precisamente también en Octubre de aquel año 2009.

¿Qué está pasando por fin en esta parte de la Amazonía? Cómo en todo accidente, se buscan causas: humanas o fallas mecánicas… así también debe haber causas y más que todo humanas.

Nos dice la frase: “Si un pueblo no aprende de sus errores está condenada a repetirla”. En efecto, las primeras palabras que se oían como causas fueron: “desorganización” “enfrentamiento entre ciudadanos” y “oído sordo de las autoridades”. La ciudad de Yurimaguas ha entrado en los últimos años en un proceso económico de “desarrollo”, atizado por la apertura de la carretera y el ingreso de entidades extractivas de recursos naturales a la zona.

Paradójicamente a este crecimiento económico, se ve mayor pobreza y miseria en el sector rural. Los principales ejes de desarrollo de un pueblo al parecer no se están dando debidamente tales como educación, salud, servicio de agua. ¿Se podría hablar de auténtico desarrollo con estas carencias?

Otra realidad que aterra y desespera a la ciudadanía es la corrupción. Está de más que las luchas sociales de hoy están siempre maniobradas por intereses económicos y de poder. Los líderes locales van perdiendo credibilidad y no les queda otra que imponer hasta con violencia sus agitados caprichos, llevando a la pobre masa agitada incluso a la muerte. Con mucha pena en Lima se están descubriendo grandes nexos de corrupción en las altas esferas del estado, y no es de dudar que algo de eso repercuta también al interior del país como Yurimaguas, aparte los grupos de poder económico tienen grandes intereses en estas tierras de la Amazonía y se duda que no tengan que ver también en esta lucha de intereses.

Al final, un humilde joven campesino tiene que pagar las consecuencias recibiendo un disparo en la cabeza; o los niños de los asentamientos cuyas viviendas están apostados en la periferia tienen que soportar junto con sus madres los potentes gases tóxicos que los asfixian, aparte de que sufren aterradores momentos entre disparos y gritos de gentes aquella tarde. La ciudad entraba en estado de caos y retraso económico en esos días. Y como siempre, los niños pagarían con horas anémicas de estudio por los días de clase perdidos, o los enfermos de los hospitales, o los campesinos que verán mermada su economía, o el ciudadano de a pie que seguirá sintiendo la pobreza y la miseria en medio de un ficticio desarrollo, rodeado de lujosos hoteles y autos de última que no se sabe de dónde vienen y hacia dónde van. Mientras, los grandes intereses de poder seguirán dominando en silencio ante un pueblo debilitado en sus reivindicaciones y demandas justas. Sólo quedad decir “SIN JUSTICIA NO HABRÁ PAZ”

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