“ENTRE EL DOLOR Y LA ESPERANZA”

Yurimaguas canoa

Hoy, viernes primero de noviembre, amanece en Yurimaguas con un cielo gris lluvioso, es día de los santos. Se han silenciado por el momento los gritos con aire de violencia, de odio y de “muerte”. Es día de los santos y no hay espacio para pensar en otra cosa que en la paz y el amor, aquellos valores que vamos perdiendo y a causa de ello nos vamos deshumanizando.

Hablando de paz y amor, ayer todo el día se llevó acabo la reunión en el Vicariato de los principales líderes de Yurimaguas y Loreto con el Obispo. Se llegaron, a Dios gracias, a importantes acuerdos, uno de ellos por ejemplo que el día 21 se sientan nuevamente a debatir los asuntos que reclama la población de Yurimaguas, incluso ese día estaría presente el presidente de la Región.

Hay que destacar ese gesto, ese arribo al puerto de la paz y la esperanza, olvidando las borrascas padecidas en altamar, con esas aguas alborotadas que devoraron a un hermano, sumiéndonos en la tristeza y la peor vergüenza para todos en esta parte de la Amazonía. Dios mediante, de algo si nos dimos cuenta: que debimos dialogar y no permitir que muera alguien.

Así las cosas, parece que vamos por buen camino. Pero hay que destacar que en la reunión del día de ayer en el Vicariato hubo alguna ausencia, esa actitud hace pensar lo peor, esperamos que la esperanza de trabajar juntos y en diálogo sea una realidad plena.

Por otro lado, es lamentable, la forma como ha ido funcionando el estado hasta hace poco, de responder sólo ante reclamos violentos. En el consciente de la gente está aún presente aún esta imagen de Estado y sus entidades. Casi todas las opiniones del pueblo apuntan a que el diálogo y los papeles sólo responden a estrategias de evasión, incluso con arreglos económicos y componendas.

Queremos confiar que de una vez por todas vamos a comenzar de verdad a trabajar por nuestro pueblo, nos lo reclaman aquellos niños desnutridos y enfermos, aquella madre que llora a su hijo muerto por el capricho y la testarudez de los grandes, aquel hombre de negocios que quiere hacer progresar de verdad esta parte de la Amazonía, aquel mensajero de Dios que nos advierte que una oportunidad más es posible para Dios antes que el castigo.

Que así sea, que venga la paz como las palomas en el cielo azul, que unidos empujemos esta barca para cruzar juntos este mar de lágrimas, que llegando al puerto digamos un día como Cristo en la Cruz: “TODO ESTÁ CUMPLIDO”

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