JUNIO, FIESTAS, DEVOCIONES Y TRADICIÓN AMAZÓNICA

Los que han estado por los pueblos de la Amazonía, pueden recordar lo movido que es el mes de junio a nivel religioso, los creyentes también miran su agenda y se disputan a cuál pueblo irán a pasar las fiestas religiosas de este mes, llámese fiesta de San Juan, del Corazón de Jesús o la gran fiesta de San Pedro y San Pablo o simplemente de nuestro querido Panchito allá en Roma.

Efectivamente, el mes de junio en la amazonía estamos de fiesta, aunque para muchos mejor dicho “de juerga”. Lo cierto es que hay mucha movida por aquí. Los misioneros este mes estamos enapuros… “SOS” ¿a dónde vamos ahora?

En Yurimaguas, por ahora los misioneros comenzamos visitando el poblado de Apangurayacu, un lugar hermoso de paisajes floreados pues es conocido como el lugar de las flores en esta parte de la Amazonía. El nombre del pueblito se debe a que por esta zona antiguamente abundaban unos crustáceos característicos llamados “apangura”, eran cangrejos que al sólo acercarte al pozo se escondían sin saber adónde se metían. A causa de la depredación, ese hermoso animalito desapareció quedando al menos su nombre.

A Apangurayacu se llega por tierra o por río. Por tierra se va por la nueva vía en 7 minutos, en su recorrido se puede apreciar el hermoso paisaje por donde pasa esta carretera, al llagar al puente del río Paranapura se puede ver desde ahí un hermoso panorama de nuestra Amazonía local. Siguiendo el viaje hacia el puerto internacional se baja en el paradero de Reforma. A partir de allí la carretera es aún lamentable, es tierra removida que en tiempo de lluvia se convierte en pantanales y barro por todo lado, motivo para pedir a las autoridades apuren las obras en el mejoramiento de estos caminos, toda vez que este pueblito está muy cerca al puerto Internacional del CORREDOR AMAZONICO BIOCEANICO PERUANO-BRASILEÑO. Tremendo título pero con estas carencias aledañas todavía. Por río se toma un bote en el puerto de Yurimaguas y en 2 horas más o menos, bajando por el río Huallaga, se llega al puerto de Reforma, de allí se camina algo de media hora más y se está llegando por fin a Apangurayacu.

Un aspecto simpático del pueblo Apangurayacu es el gusto que tienen por el cultivo de las flores, y todos participan en esta tarea ya que es también fuente de ingresos económicos para sus necesidades. Las llevan por cantidad a Yurimaguas para venderlo en el mercado callejero de “El Vado” o “San Miguelito” como se le conoce en la ciudad.

Apangurayacu estuvo de fiesta este pasado 14 de junio. Días antes estuvimos con ellos organizando y acompañando los preparativos, visitamos la escuela donde fuimos acogidos amistosamente por sus alumnos, ellos son felices cuando les visitamos, nos lo piden siempre con su típica pregunta: “¿Cuándo vas volver hermanos”. Efectivamente volvimos y la fiesta fue sorprendente. El día 13 arranca la fiesta por la tarde, aunque días atrás ya estuvieron preparando las bebidas y ambientes para los visitantes. El día 14 por la mañana se realiza el tradicional plantado de la famosa húmisha (árbol de pijuayo trenzado sus ramas y adornado con diferentes objetos de valor). Pero este acto tiene todo un rito para los que viven aquí.

Un dato particular en este momento es la danza de las flores. Algunas moradoras, ataviadas con ramas y hermosas flores del lugar, danzan a todo dar alrededor de la húmisha, antes y después de su colocación. Parece sentirse como un culto a la naturaleza, a aquella que nos da tanto y de la cual nos alegramos. Lo más llamativo de esto fue la participación de los niños, muy entregados a esta festividad, danzaban a la par con sus madres bajo un ardiente sol que les hacía sudar como nunca, ya me daba tristeza ver a estas niñas haciendo tanto esfuerzo… me preguntaba: ¿alguna compensación para su esfuerzo? La situación de estos niños es dificil: tienen un bajo rendimiento escolar por causas institucionales y donde todos entramos, carecen de recursos y materiales para un mejor rendimiento en sus estudios.

Una vez plantado la húmisha, se dirigen danzando a la escuela donde está el santo patrono “CORAZÓN DE JESÚS” adornado decorosamente con flores y ramas regionales. A este momento le llaman el concurso de arreglos florales; las mamás, junto con sus hijos, se han esmerado en prepararlo, hay hasta un cuarto puesto, llevándose el primer puesto una madre cuyo premio fue un guardaplatos de cocina.

A la noche se realiza la celebración de la Palabra con la animación del misionero visitante. A continuación se da la tradicional velada, la danza al santo patrono en la escuelita. La capilla donde normalmente se hacían estos actos está por caerse. Fue una noche maravillosa, todos danzaban al son de una música especial que evoca la devoción de los ancestros y cómo rendía culto a Dios en estas ocasiones, la nota característica lo ponen siempre los niños pues son ellos los que más participan en estos actos. Hacia la media noche viene una bebida especial para disipar el sueño, una sopa de gallina o alguna bebida bien nutrida acompañado de unos riquísimos panes.

Al día siguiente el festejo continúa hacia al medio día. Queda una humisha aún por derribar. La gente que sabe de la fecha de esta fiesta comienza a llegar de a pocos, más tarde la concurrencia es masiva, todos están a la expectativa de lo que viene: el derribo de la humisha y la danza. Muchos más se unen a los danzarines ya con las copas encima pues las bebidas fuertes van dando su efecto. Por fin termina todo cuando cae la humisha. Al caer, todos se precipitan a coger lo que más pueden, aún a costa de los golpes que sufra por conseguirlo. Con eso termina por fin esta hermosa fiesta patronal dedicado al Corazón de Jesús en el caserío Apangurayacu.

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