ANIMADORES CRISTIANOS, EJEMPLOS DE COMPROMISO EVANGELIZADOR

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Reunidos en familia, con nuestros hermanos líderes cristianos (Animadores) de las comunidades ribereñas de las que estamos a cargo, en curso de formación. Fueron los días 27, 28 y 29 de noviembre pasado que estuvimos con todos ellos en el Centro San Luis de Muniches, fue una experiencia inolvidable. Desde luego, cada encuentro siempre nos marca con algo novedoso.

Los líderes cristianos, a los que llamamos aquí “Animadores”, son gentes humildes elegidos en el pueblo para ejercer este servicio. Ellos dejan todo y se desviven para responder a la llamada de Dios los domingos. Equipados con las herramientas que son: una biblia, su libro de la celebración y algunos apuntes, dirigen en las capillitas la Celebración de la Palabra cuyo alimento es el evangelio del día domingo. Muchos de ellos no tienen instrucción intelectual adecuada, pero no sabemos cómo se las ingenian para responder a su responsabilidad.

Llegado el día de los cursos, se dan cita a la llamada de los misioneros dejándolo todo. En los lugares más alejados donde no hay transporte, se las surten, bajan incluso en balsitas hecha por ellos durante un día de viaje. Dejan a sus hijos no bien seguros, a veces arriesgando su familia. En este curso último, un animador nos cuenta que dejó a sus señora en gestación y muy delicada. Hay tantas experiencias sacrificadas de estos hermanos nuestros que nos dejan a veces perplejos.

Los Misioneros Pasionistas, desde antiguo, trabajamos con ellos. Los laicos debían asumir la formación cristiana, pues el misionero no podría abarcar tantos lugares a la vez. Es así que se formaron a los Animadores. Ellos son ahora un brazo muy importante en la labor evangelizadora. Un testimonio de una pareja de animadores nos cuenta:
“Llegado el día domingo, no puedo estar tranquilo en casa sabiendo que mi presencia allá es necesario, me conmueven los niños al sentir que nos esperan. En efecto, los niños vienen a nuestra casa cuando no vamos. Mi pareja, mis hijos todos, nos vamos cada domingo a la capilla a celebrar la Palabra, los niños mayormente nos acompañan…” Y así, hay testimonios tan edificantes que incluso cuestionan nuestra condición, entonces pensamos: “Es Dios en su pueblo que habla y llama”.

Los animadores son pues para nosotros los misioneros una gran ayuda en la evangelización. Su humilde condición y honradez no les permite pedir “ayudas”, mas se desviven por atender sus responsabilidades, tienen al misionero como una familia, como un hermano mayor por el que se alegran cuando les visita; los misioneros son para ellos, más que personajes con un cargo o status, un gran amigo que les transmite a Dios, eso les llena de felicidad. A la inversa, sucede lo mismo con los misioneros. Casi se cumple lo que Jesús dijo. “El que deja casa, padre, madre, hijos, recibirá cien veces más aquí aparte de lo que le espera en la vida eterna. Pues ¿qué más esperar si estar con ellos ahora es un paraíso? Damos gracias a los animadores, Dios los bendiga y proteja siempre. Gracias por esta labor a la que Dios nos llamó. MISIONEROS PASIONISTAS POR SIEMPRE.

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