ESTE PUEBLO SÍ SABE VIVIR FELIZ Y CON FE. MIRA LO QUE SUCEDIÓ EN ESTE PUEBLITO…




PASIONISTAS EN LA AMAZONÍA, ACOMPAÑANDO LAS VIVENCIAS Y LA RELIGIOSIDAD DE NUESTROS HERMANOS AMAZONENCES.



A más de una hora de viaje en bote, o por la vía que se puede hacer en 20 minutos, pasando el puerto fluvial principal de Yurimaguas, podemos llegar al caserío Nueva Era. Pueblo simpático y de gente acogedora.
Una de las actividades que más llama la atención de estos pueblos es su fiesta patronal. En Nueva Era todo se viste de color y fe todos los 13 de mayo da cada año, pues esta población está encomendada a la protección Virgen de Fátima, Patrona de este caserío.
Todo comienza una semana antes, la gente va trayendo los utensilios y materiales a la capilla. Adornan finamente las andas y el lugar de la casa de Dios, asimismo el altar donde será colocada la imagen de la Virgen, asimismo se van adornando y preparando los ambientes del pueblo para hacerlo vistoso y alegre la fiesta. El día de la víspera, se traen los árboles de pijuayo que serán las húmishas de la fiesta.
Llegado la Víspera, día 12 de mayo,. Se celebra el acto religioso en la capilla, la gente participa con devoción y traen sus velas para colocarlo a los pies de la sagrada imagen que mira a cada morador, consolando sus penas y dolores.
Y quién es la Virgen de Fátima? Nos remonta a 1917 en Portugal, cuando la Virgen María se manifestó a tres pastorcitos y les reveló acontecimientos que amenazan a la humanidad. Su mensaje: cambien de actitud y vuelvan a Dios.
Con esta fe en la intercesión de la Reina de los Cielos, Nueva Era celebra esta fiesta con alegría y fe. Se realizan escenificaciones de los tres pastorcitos y otras actividades al respecto.
Después de este esto religioso en la capilla, se realiza la procesión con la sagrada imagen por los alrededores del pueblo.
A continuación, se realiza la veneración a la Reina Blanca de la Paz, Virgen de Fátima, con esa danza típica de los amazonenses. Niños y adultos danzan al ritmo de la música esos pasos tan llamativos que nos trasladan a esa rica tradición selvática.
Hacia la media noche, cuando el sueño cae en las cabezas de todos, se dinamiza el acto. Se cuelga en la capilla una cuerda con panecillos que tienen que cogerlo al ritmo de un tipo de música, mientras, siguen danzando a todo dar, saltando y haciendo intentos para cogerlo.
Hacia la media noche se reparte el café o leche con pan, se suspende la danza unos momentos mientras disfrutan de estos manjares. Los sueños se disipan y a continuación, vuelven a la carga con la danza.
Hacia la madrugada, todos salen bailando de la capilla para mantenerse más despiertos, ellos lo llaman el “botasueño”. A ritmo de pandilla se dirigen alrededor de la humisha para bailar a todo dar, se bailan también otras piezas musicales por espacio de una hora.
Pasado este momento dinámico, vuelven a la capilla para seguir danzando delante de la santa imagen que parece responderles con un aura de gracia que refleja su rostro. Así, hasta el amanecer donde termina hasta ahí la santa Velada.
Al día siguiente empieza el momento festivo en el pueblo. Los niños revuelan con alegría sabiendo que se acerca lo mejor. La gente sigue llegando de los pueblos cercanos y de la misma ciudad de Yurimaguas pues desean participar en este acto.
Hacia la mañana, la santa imagen es llevada a la casa del responsable de la pastoral en el pueblo, llamado aquí “Animador”. Allí quedará la imagen para mayor seguridad, pues la capilla requiere urgente reparación.
Hacia la tarde, se traen las gallinas, símbolo de ofrenda y voto de la devoción, se ponen a disposición de los que asumirán los compromisos de la fiesta patronal el siguiente año. Se invita los moradores a asumir este compromiso. Normalmente son un grupo de moradores natos del lugar con un líder llamado “primer cabezón”.
Una vez elegido, se reparten las gallinas que son los votos, entre los cabezones recién elegidos.
A continuación, se bendicen los votos y se dirigen al lugar donde están las húmishas. Toda la gente visitante acompañan este acto con alegría y emoción.

Al ritmo del baile de la pandilla, rodean el árbol plantado. Los cabezones son los designados para derribar a punta de hacha la húmisha.
Todos miran expectantes la humisha que se tambalea a punto de hacer. Una vez caído, se abalanzan encima cogiendo lo que puede cada uno.
Ya con su premios en mano, disfrutan sus glorias y sigue la fiestas. Con este última acto terminan los días de la fiesta patronal en el pueblo de Nueva Era.

Banda musical típica que acompañó esta fiesta:

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