VIAJAR AL CORAZÓN DE LA NATURALEZA… ¿TE ATREVERÍAS A HACERLO DE ESTE MODO? QUEDARÁS MARAVILLADO SI LO ESCUCHAS


Caminar por un bosque, respirar el aire fresco de las plantas y las raíces de los árboles. Mirar los rayos del sol que reflejan en las gotas de agua un destello natural, distinguir los colores de las hojas de una y otra planta, los colores de las alas de las mariposas. Oir el zumbido del aleteo de los insectos y el murmullo de las aguas que caen graciosos por las rocas. Hmmm un aire fresco sentado a la sombra de un árbol antiguo. Mojarse el rostro en aguas cristalinas..
Eso es lo que podemos sentir y vivir la naturaleza. No como nos lo contaron, sino como algo vivo, que lo podemos tocar y sentir, casi correr por nuestras venas, junto con nuestra sangre, sentir que somos parte de esta tierra, como la madre que nos arrulla en su regazo, así sentir que nos arrulla esta madre naturaleza.
Y tal vez oir desde esa conexión mismo avatar con la naturaleza, las quejas profundas de esta madre que nos dice: “Hijo mío, estoy muy triste. Los dientes de acero cada vez carcomen mis entrañas, un roer inacabable de aquella fiera llamada motosierra parte mi alma a diario. Mi sangre se contamina cada vez más por el oscuro y viscoso color de la muerte que inunda mis entrañas, esa masa oscura llamada petróleo invade todas mis venas de vida cada día”.
Tal vez así hagamos algo por esta naturaleza que se nos va..
Este autor, realmente bendecido por Dios, canta e imita al sonido de la naturaleza. Los sonidos guturales que brotan de su encantada boca, en diferentes formas, nos transporta a esa naturaleza viva. Oírlo es entrar en ese mundo maravilloso de la creación.

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