REALMENTE ESTOS ESTÁN LOCOS AL NO SER COMO TODOS, ¿PASIONISTAS? NO LO LEAS, NO SEA QUE TE…



Allá, cuando se pone el sol en las cumbres, o en el vértice entre el cielo y el río en los atardeceres en la Amazonía, está contemplando un hombre cuya silueta apenas se distingue en las sombras del ocaso. Es un pasionista que vive la soledad en la que habla con el creador, lejos de los ruidos y ajetreos diarios, repiensa para sus adentros la opción que hizo: “El que no deja casa, familia, hijos, etc, etc” no puede seguirme. Bueno, aquí ahora, obediente al llamado del maestro, siervo fiel entre los hermanos, el pasionista es un hombre plenamente feliz, suspira hondo el hálito del Espíritu que se une con su espíritu.
Ser pasionista es pertenecer a una nueva familia de hermanos como él, que lo dejaron todo y dependen únicamente del que los llamó, vive en comunidad bajo obediencia de un superior… Cuando los años caigan encima seguirá oyendo al Maestro que una vez dijo a Pedro: “Cuando seas viejo, otro te vestirá y te llevará donde no quieras ir”, es el misterio del ocaso de los que se entregan con todo, cual vela que se extingue después de haber dado tanta luz.
Ser Pasionista es gritar al mundo con el corazón y el alma de que Dios nos ama, de que hay más razones para ser feliz que para estar tristes o pesimistas. La abuelita del Papa Francisco le dijo cuando era niño este: -Abuela, ¿Cómo sabes que Dios nos ama? Respondió la abuelita con acento seguro y feliz: -Porque existimos-.(Del documento “El Nombre de Dios es Misericordia”) Pues así es. Hemos olvidado las palabras del maestro y eso nos ha hecho sordos a la felicidad, aquello de “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” es tan cierto y real como nuestra misa existencia. Que no se nos olvide que él nos ama primero, y con un loco amor que te lo demuestra desde la Cruz.
QUE LA PASIÓN Y MUERTE DE JESUCRISTO, ESTÉ SIEMPRE GRABADA EN NUESTROS CORAZONES.

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