SÉ QUE ESTÁS AHÍ PORQUE MI CORAZÓN TE GRITA DESDE DENTRO DESESPERADAMENTE, COMO TIERRA SEDIENTA

“Jesús le miró y le dijo: levántate”(Mc 2,1-12)
En el momento más oscuro de nuestra vida, en el momento más dificil… LEVÁNTATE. ¿Te atreves a levantarte cuando todos se ríen de que ya “fuiste”?
Jesús le miró.
La mirada de Jesús siempre traspasará nuestra alma poniendo al descubierto nuestras miserias. Pero pensemos más en su mirada que en nuestras miserias, nunca es tarde para comenzar.

¿Qué está pasando?
Pregunta el ciego: Le dicen entonces: “es Jesús de Nazaret que pasa”. ¡Oh Jesús! ¿Eres tú que pasas por las calles de Yurimaguas? ¿Pasas y no me entero de ti, me miras y sigo riéndome en la banca mirando mi celular con los amigos?
Regreso ajetreado y angustiado de mis trabajos al final del día, incluso con lágrimas de desconsuelo en este mundo frío, me detengo en una esquina y veo multitudes que pasan por la calle. Pregunto sorprendido: ¿Qué sucede?. Me responden emocionados y apurados: ¡Es Jesús que está pasando! Y siguen su camino tras él.

¿Eres tú Jesús?
Pasas tú Jesús, tal vez nunca más vuelvas a pasar. Pasas, ¡oh!, ojos que no han de volver a verte, pasa oh Nazareno y permíteme cargar tu cruz contigo, reclínate en mi hombro que quiero amarte y ayudarte.
Pasas Jesús Jesús de Galilea y la muchedumbre alboratadora te sigue, pero con risas y desaires de poca devoción. Más tú Jesús, sé que estás ahí porque mi corazón me lo grita, grita desde adentro desesperadamente, como tierra sedienta de agua. Al fin hallé la paz de mi alma, el alivio de mis dolores. Dejo todo regado por la calle y voy tras él, después de todo, qué valen las cosas si él es el autor de todo lo que tengo.

“Detente Jesús de Nazaret”
Asís grita mi alma deseperada por ver tu rostro en la santa Eucaristía. Cura mis heridas, lava mi alma contrita oh Jesús. Y poniéndome de rodillas como el Bartimeo a la orilla del camino gritaré: ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí! Hasta que tu hermosa presencia se detiene de espalda y volteas para mirarme como a la emorroisa, luego te acercas a mí, aunque los demás no lo crean o se rian. TE ACERCAS A MÍ. TE ACERCAS A MÍ, TE ACERCAS A MÍ, TE ACERCAS A MÍ. TE ACERCAS A MÍ, TE ACERCAS A MÍ, TE ACERCAS A MÍ. TE ACERCAS A MÍ, TE ACERCAS A MÍ, TE ACERCAS A MÍ. TE ACERCAS A MÍ, TE ACERCAS A MÍ.

Anuncios