SE NOS FUE MONSEÑOR JOSÉ LUIS ASTIGARRAGA, UN PASTOR Y AMIGO PARA TODOS, UN GRANO EN TIERRA QUE GERMINA PARA LA GLORIA


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Misa celebrada por Monseñor José Luis Astigarraga Lizarralde, el 18 de noviembre del 2011, en el salón principal que hacía de templo(costado de la Catedral) mientras se reparaba la Catedral.

El viernes 20 de enero del 2017, a la 1:20 pm  aproximadamente, dejó de existir monseñor José Luis Astigarraga Lizarralde, en su humilde habitación del Vicariato Apostólico de Yurimaguas. Desde un buen tiempo atrás, monseñor José Luis mostraba ya un deterioro cada vez mayor de su salud, especialmente de insuficiencia respiratoria. El 14 de enero, monseñor comenzó a sentirse muy mal, entró en reposo con oxígeno,  con recuperaciones momentaneas pero con pocas esperanzas, hasta el  jueves, día en que dejó ya de existir.

Monseñor José Luis Astigarraga Lizarralde C.P. nació en Azcoitia, Guipúzcoa, País Vasco, España, el 4 de mayo de 1940. Casi a los 10 años José Luis ingresaba a estudiar a las escuelas apostólicas que dirigían los pasionistas en Gaviria (país Vasco) a donde ingresaban cerca de cien alumnos aproximadamente, eran colegios con características religiosas dirigidos por los misioneros pasionistas; eran años de abundantes vocaciones en un ambiente donde la vida espiritual se practicaba con mucho fercor en las familias. En 1956, José Luis iniciaba los estudios de Filosofía en Tafalla y posteriormente teología. Sin ser sacerdote aún ya ejercía el profesorado en Euba, fue asumiendo cargos que le iban señalando. El 2 de febrero de 1964 el religioso pasionista José Luis Astigarraga fue ordenado sacerdote.

Ordenado sacerdote, monseñor José Luis inicia su nuevo destino por estas tierras de latinoamérica. Los misioneros pasionistas entonces tenían  diferentes puestos misionales por estos lugares, especialmente en Perú de donde llegaban a los oídos de los jóvenes pasionistas en España, hazañas de grandes misioneros aventureros que incluso dejaban sus vidas en esas tierras. Es así que  monseñor José Luis, deja su tierra natal del país Vasco para aventurarse a regiones desconocidas, pero con el corazón cargado de fervor misionero. En 1966, ejerce su primera labor misionera en Lares, Puerto Rico, como coadjutor de parroquia y después párroco propiamente en San Sebastian de ese mismo país.

Mientras en Perú, la obra misionera pasionista seguía viento en popa en la amazonía con monseñor Irizar Campos, pasionista, hasta que monseñor Irizar es nombrado Obispo coadjutor del Callao. Por ese motivo la sede del Vicariato Apostólico de Yurimaguas quedó vacante. Se solucionó este vacío enviando al P. Pío Zarrabe Garro como Pro-Vicario. administrador. Ya para esos años,  monseñor se encontraba en Perú ejerciendo la labor de párro en la parroquia pasionista Virgen del Pilar. Su ímpetu misionero le llevaría a dejar también la acogedora estancia en  San Isidro, Lima, para trasladarse a las misiones de la amazonía en san Lorenzo, eran ya los años 90.

En noviembre de 1991 fue nombrado por Su Santidad el Papa Juan Pablo II, como Primer Obispo titular de la Sede de Buleliana y Vicario apostólico del Vicariato de Yurimaguas.

Recibió su consagración episcopal el día 29 de febrero de 1992, en la iglesia madre de los Misioneros Pasionistas Nuestra Señora del Pilar de San Isidro, Lima, a manos del entonces Nuncio Apostólico en el país “monseñor” Luigi Dossena como consagrante principal y como co-consagrante tuvo a los también españoles: entonces Prelados pasionistas de Moyobamba “monseñor” Venancio Celestino Orbe Uriarte(†) y al Obispo auxiliar del Callao “monseñor” Miguel Irízar Campos.

Desde esos años, inicia monseñor José Luis el largo peregrinaje con su pueblo amazónico, un Pastor hecho para y con su pueblo de Yurimaguas, Obispo muy apreciado y amigo. No podemos sino agradecerle su valiosa y fraternal compañía entre los que pudimos tratar con él, entendiendo también las limitaciones que le habrá tocado como a todos. En estos últimos años, monseñor José Luis sentía que era necesario aires nuevos para el Vicariato de Yurimaguas, su desgaste físico y laboral era cada vez mayor; es por eso que el 17 de diciembre de 2016, el Papa Francisco aceptó la renuncia de Monseñor José Luis Astigarraga Lizarralde, CP., al gobierno pastoral del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, por límite de edad. Al tiempo que dejaría este sagrado cargo, le nacía el deseo de quedarse en Yurimaguas, en algún lugar basta que estuviera cerca de la gente y lugares amazónicos que le dieron tanta vida.

Monseñor José Luis Astigarraga se caracterizó por ser una  persona muy cercana al pueblo, especialmente en los momentos difíciles. Todos los yurimagüinos recordarán sus intervenciones en los momentos más críticos que le tocó vivir a este pueblo, en las huelgas, en los conflictos, en las necesidades y también en las amarguras que supo asumirlo con valentía y humildad.

Monseñor nos deja su profundo mensaje de sensibilidad con el  pueblo doliente, valor en las dificultades y humildad en el cumplimiento de nuestras responsabilidades; no son consejos literarios, sino vivencias que él lo vivió en carne propia. Podemos ver a monseñor abordar un mototaxi para ver a un enfermo, trasnocharse para escuchar a los hermanos en conflicto haciendo de intermediario, coger el plato de sopa con las  manos para beberla como lo hace nuestro pueblo humilde. Una persona sencilla y descomplicada, lejos de los protocolos sociales rígidos y de las apariencias pasajeras. Por último, su clásica palabra dándonos palmaditas en las mejillas y diciéndonos: “tranquilo hijo/a  tranquilo”, amainando nuestro pesar o preocupaciones.

Oramos para que Dios le tenga en su gloria.

Descanse en paz, monseñor José Luis Astigarraga Lizarralde.

Pongo a su persona las maravillosas palabras del poeta Pemán:

“Me di en la alegría.

Me di en la salud y la enfermedad.

Me dí  sin tender nunca la mano para cobrar el  favor,

y de tal suerte,

que me ha encontrado la muerte,

sin nada más que el amor”.


Video de la misa celebrada en honor a Monseñor José Luis Astigarraga, en la parroquia pasionista Virgen del Pilar, Lima. Celebró P. Antonio María Artola, sacerdote pasionista, concelebrantes sacerdotes invitados. La misa fue muy concurrida. Se celebró a las seis de la tarde 6:00pm hora de Lima, Perú.

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