COMENZAR A SER PASIONISTA DE ESTA MANERA… LA MISIÓN

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Una vez más, la amazonía en Yurimaguas, rejuveneció con la presencia de quince jóvenes pasionistas; ellos son postulantes que se están formando en el seminario pasionista de la parroquia Cristo Rey, en Lima.

Por una semana, estos entusiasmados jóvenes dejaron el bosque de concreto de Lima y se trasladaron al bosque auténtico donde nuestros hermanos amazónicos les esperaban, pues se había anunciado ya su llegada a diferentes pueblitos en las riberas de los ríos.

Aunque muchos de estos jóvenes son de Yurimaguas, de todas maneras, días antes de partir a la misión desde Lima, sentían emocionados de vivir esta experiencia misionera, la única como primera.

Quizá fueron noches de ensueño pensando lo que será estar allí, con esa gente y realidades tan distintas y típicas; algunos preguntaban a los mayores sobre la labor que los pasionistas hacían por esos pueblos. Pero contra toda angustia y espera, llegó el día “D”, el 19 de julio, por fin en Yurimaguas. Aquí les recibieron cálidamente los misioneros de la comunidad pasionista. P. Curnelios(Indonesia), . P. Ronal Sangama, P. Miguel Marugan(España), diaconos: Ronal Megó y hno. Pedro Lara (México) y el hno. Abraham Machaca que lleva muchos años en Yurimaguas, buen guía y referente para las generaciones jóvenes.

Al siguiente día de su llegada a Yurimaguas, recibieron unas pautas sobre la labor misionera en los pueblos, se despejaron muchas dudas y se prepararon también materialmente todo lo que necesitarían para la misión de esos días. Se hicieron grupos de cinco, cada grupo acompañado de un mayor al frente para facilitar el trabajo.

Por fin llegó el día soñado. Desde muy temprano, los jóvenes comenzaban ya a trasladarse a sus respectivas comunidades encomendadas, cada uno con sus chivas a internarse en la selva, claro, surcando o bajando primero el gran río Huallaga.

La llegada de los jóvenes a las comunidades fue un alivio para mucha gente, tiempo hace ya que necesitaban una buena inyección de aire juvenil. Los niños sobre todo quedaron muy contentos, la gente adulta esperaba ansioso las nuevas que venían a traer estos jóvenes mensajeros.


En la misión, les esperaba los adultos, jóvenes y niños. Este último grupo fue mayormente el más participativo y presente en todas las reuniones. Las familias en cada comunidad ya estaban organizadas para recibir a los hermanos, habían preparado su estadía y alimentación. De todas maneras se llevó algunos víveres para paliar las emergencias, pero creo que en la mayoría no fue necesario, fue más la generosidad de la gente.

Las charlas se llevaron a cabo por las noches, hay que destacar que de día las familias se van a sus trabajos en el campo, son agricultores; de día se puede aprovechar con los profesores y los niños en la escuela. En ese aspecto fue bien aprovechada pues tenemos en la zona muy buena colaboración de los maestro en las escuelas, facilitaron a los jóvenes la labor pastoral con los niños, y donde hubo jóvenes también fue lo mismo el apoyo de parte de los maestros.

Durante el día, por las tardes, la gente tiene costumbre de recrearse en la frentera de sus casas, casi todo el caserío está alfombrada de pasto. Allí los jóvenes hacía participar a los niños en hincanas y varios juegos recreativos, muy alegres y dinámicos. Pero hay un juego que prefieren hombres y mujeres, y ¡qué bien les sienta el futbol! la famosa “peloteada” como así lo llaman a este deporte.

Una actividad maravillosa que concentró la atención de los jóvenes, tanto misioneros como de los jóvenes de los caseríos, fue el encuentro juvenil realizado en uno de los poblados cerca de la zona misionera nuestra, el caserío centro poblado de Cuipari. Allí Congregamos a cerca de 80 jóvenes y con una jornada de un día. Fue una experiencia única con ellos. Entre

dinámicas y charlas, los jóvenes reflexionaron temas de vida y compromiso, especialmente la vocación, tema en el que les dejamos la inquietud de la vida misionera dentro de sus futuras opciones.

Esta actividad hizo que los jóvenes misioneros palparan en directo la cruda realidad que viven nuestros pueblos, la precariedad y el abandono de la sociedad al otro lado del río, realmente es una gran brecha que hace pensar y comprometernos acortarla. Pero aún así, han dejado huellas más hondas la caridad y acogida de estas gentes humildes; desde lo poco que tienen, son capaces de dar muchísimo más; han hecho ver y sentir al Dios amor latente en el actuar de esas personas, pobres materialmente, pero ricos espiritualmente. Todo esto se iva anotando en el corazón.
Las experiencias que cuentaron los jóvenes postulantes son interesantes. Una cosa que estuvieron a la expectativa de probarlo o no, fue el famoso suri, un gusano de la selva del tamaño de un dedo gordo que se come frito o sancochado. Lo hicieron, claro, pero remordiendosé los dientes mientras decía un sí rechinado. Otro alimento regional fue el famoso masato, yuca cocinada batida y fermentada con saliva.. al principio un cierto ¡

huaaacala!Pero después, por la sed y el atrevimiento, se lo bebieron con gusto, es más, algunos hasta se estaban habituando a beberlo ¡y qué bien cae un masatito fresco en una caloooor sofocante! Esta bebida, de verdad, corta la sed en una y llena bien, una vez bebido ya no se desea comer siquiera. Y así.. el otro alimento fue el inguiri, que siempre viene con su pescadito o su arroz infaltable, es el pan de la mesa en las mesa de nuestros hermanos de la Amazonía.

La dormida sí que fue espectacular: el suelo, sobre bancas, sobre tablas, etc. Y por supuesto, siempre con su mosquitero cada uno, infaltable. Algunas veces una buena casa, otras un lugar descampado y asechado por los murciélagos.

Esta experiencia fue a todas un primer acercamiento de los jóvenes a la vida misionera, fue avizorar desde ya el carisma pasionista, lo que el fundador quiso e inspiró a los que hemos optaran por esta vida. Es sin duda una buena experiencia. Ninguno de los jóvenes ha mostrado o expresado lo contrario, más aún, dan gracias a la Congregación por haberles dado esta oportunidad tan maravillosa de vivir la misión en los pueblos de Yurimaguas.

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